En 1996, Sony estaba afinando las líneas de prestigio, juveniles y orientadas a actividades para que cada una se sintiera claramente distinta en el mercado. La ubicación, los materiales y el conjunto de funciones hablaban ahora directamente a públicos específicos en vez de a un consumidor general.
WM-EQ2
El WM-EQ2 pertenecía a la serie de casetes Beans Walkman de Sony, abandonando la forma rectangular convencional del reproductor por un cuerpo redondeado similar a un frijol con una carcasa esquelética translúcida. Sus paneles transparentes expusieron el mecanismo de la cinta y las partes internas móviles como parte del diseño mismo, haciendo que la reproducción fuera visiblemente mecánica en lugar de esconderla detrás de un plástico opaco. La reproducción con autorreversa y los controles de transporte estándar se integraron en el cuerpo curvo, lo que hizo que el dispositivo fuera fácil de usar a pesar de su forma poco convencional. Este es uno de los ejemplos más claros de cómo Sony intenta mantener el interés del casete a través del diseño industrial en lugar de otra ronda de refinamiento del transporte. A mediados de la década de 1990, el Walkman ya era un objeto familiar, y el EQ2 funcionó precisamente haciendo que ese objeto volviera a parecer inusual. Parece menos un hito técnico que un divertido recordatorio de que los reproductores de casetes portátiles aún pueden ser visualmente sorprendentes.
WM-EX5
El WM-EX5 fue uno de los casetes Walkman y Sony visualmente más asertivos producidos a mediados de la década de 1990. Estaba construido alrededor de una tapa de casete con espejo pulido que reflejaba su entorno y casi ocultaba la cinta detrás de ella. En lugar de la disposición de apertura lateral más familiar, el casete se cargaba longitudinalmente como el estéreo de un automóvil, mientras que la mayoría de los controles de transporte estaban ocultos detrás de un panel trasero deslizable hacia abajo para mantener el frente inusualmente limpio. La marcha atrás automática, Dolby B, Mega Bass, AMS, salto en blanco y AVLS estaban presentes debajo del estilo exterior. Lanzado en el año del 50 aniversario de Sony, el EX5 parece un modelo destinado a darle glamour al casete Walkman nuevamente en un momento en que la categoría se estaba volviendo visualmente familiar. La tapa del espejo y la bolsa de transporte plateada lo acercaron más al territorio de los accesorios personales que la mayoría de los reproductores EX comunes. Es un objeto Sony de mediados de los años 1990: no sutil, pero sí muy consciente de sí mismo.
1996 marcó el punto en que el significado de la marca pasó a descansar en segmentos cuidadosamente construidos y no en un atractivo universal. Estas identidades más definidas sostuvieron a la categoría durante los últimos años de dominio analógico. 1996 dejó al Walkman como una colección de propuestas distintas en vez de una sola idea general, y esa misma claridad de segmentación dejaba ver cuánto se había estrechado el concepto central.

