Para 2010, el CD portátil hacía tiempo que se había convertido en un formato de coleccionistas, con solo lanzamientos ocasionales de Sony todavía apareciendo. Cualquier modelo restante existía para oyentes que valoraban la experiencia del disco físico más que la pura comodidad.
Para 2010, la historia del Discman ya era algo para mirar hacia atrás y no algo que todavía se estuviera desarrollando. Su impacto seguía integrado en el legado de audio portátil de Sony, aunque el capítulo propio del formato se había cerrado años antes.
