Para 2006, Sony mantenía solo actualizaciones mínimas pero todavía cuidadosas para su última audiencia fiel. Estos modelos funcionaban como una coda respetuosa para más de dos décadas de desarrollo del CD portátil.
2006 marcó el final del ciclo de desarrollo activo del Discman. Sus ideas centrales ya habían sido absorbidas por los reproductores digitales que lo reemplazaron, dejando al disco físico como algo que Sony ya no necesitaba seguir empujando.
